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Aloe Vera

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Aloe Vera 2017-05-10T15:06:51+00:00

PROPIEDADES DEL ALOE VERA

Uso externo o cutáneo

HIDRATANTE - HUMECTANTE - ANTIOXIDANTE - BACTERICIDA - ANALGESICO - REGENERADOR

Uso interno

NUTRITIVO, DIGESTIVO, ANTIOXIDANTE, REGENERADOR

COMPOSICIÓN

Es nutritiva, proveyendo una amplia gama de aminoácidos, proteínas, minerales y glúcidos.

Vitaminas: es rico en muchas vitaminas, especialmente en A (beta-caroteno), C, E y B1, B2, B6, ácido fólico, colina, B12 (siendo una de las pocas plantas en el mundo que posee esta vitamina), etc.

Minerales: Potasio, Calcio, Sodio, Manganeso, Aluminio, Hierro, Zinc, Cobre, Plata, Cromo, Fósforo, Yodo, Magnesio, Selenio y Germanio.

Aminoácidos: contiene siete de los ocho aminoácidos esenciales (isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina y valina) y dieciocho de los veintidós considerados secundarios.

Lípidos y compuestos orgánicos: Esteroides (campestrol, colesterol, β-sitoesterol), ácido salicílico, sorbato potásico, acemannan, glucomannan, lignina, saponinas, giberelinas, etc.

FORMAS DE APLICACION DEL ALOE VERA

      • Como gel hidratante (después de un día de playa, una actividad deportiva, de una exposición prolongada al sol, etc).

      • Como parte de una crema facial (en nuestro blog exponemos algunas recetas de cremas en las que el agente principal es nuestro amigo, el aloe vera.

      • Como loción capilar (contra la pérdida de cabello).

      • Como enjuague bucal.

      • Como calmante e inflamatorio en picaduras de insectos.

El Aloe vera y su historia

El aloe vera es una planta suculenta, perteneciente a la familia Xanthorrhoeaceae y a la subfamilia Asphodeloideae. Son muchos los nombres que ha tenido a lo largo de la historia. Los estudios sobre su origen, parecen indicar que proviene de la península arábiga, de ahí su primera acepción en árabe “lawaya”. Este término pasó al hebreo como ahal. En griego y latín “aloe”. En inglés antiguo “alewe” (resina aromática de un árbol de las Indias Orientales). La palabra “vera” proviene del latín “verdadero”. De ahí su nombre actual ALOE VERA.

En cuanto a su historia, como hemos dicho, probablemente es originaria de la península arábiga.

Origen en la Península Arábiga

Fueron los pueblos árabes quienes introdujeron el cultivo en el norte de Africa y Europa. Los árabes transformaron el aloe para su comercialización. Extraían el jugo del aloe, pisando las hojas o en prensas. Cuando obtenían su jugo y sobre pieles de cabra, lo secaban al sol. Después de esto lo machacaban y lo transformaban en polvo. Ese polvo lo comercializaban para uso interno como laxante y para heridas como uso tópico.

El pueblo asirio tomaba su jugo para evitar problemas estomacales de indigestión y gases.

Los escritos más antiguos se encontraron en Mesopotamia. Un médico sumerio anónimo, en torno al año 2200 a.C., realizó un libro de recetas médicas para sus discípulos y colegas. Fueron escritos en tablas de barro (Las tablas de barro de Nippur – 2200 a.C.) donde se hacía mención escrita del aloe. Se recomendaba para limpiar el tracto intestinal.

Fueron los egipcios quienes más utilizaron el aloe vera por sus propiedades terapéuticas y cosméticas. Nefertiti y Cleopatra utilizaban esta planta de forma diaria. Los sacerdotes lo denominaban como “la planta de la inmortalidad” y la utilizaban en embalsamientos de faraones y grandes señores. Era costumbre colgarlo en las casas como signo de protección, así como regalo a los recién casados como signo de fertilidad.

En la cultura egipcia, está recogido por primera vez en el Libro de los Remedios o Papiro Ebers. Este es uno de los tratados médicos más antiguos del que se tiene conocimiento. Fue redactado en el antiguo Egipto, fechado en el año 8º del reinado de Amenhotep I, de la dinastía XVIII (1500 a.C.) y descubierto en la tumba de Assasif, en Luxor (actualmente se conserva en la biblioteca universitaria de Leipzig).

Ya en la época de la hegemonía griega, Alejandro Magno (356 – 323 a.C.) fue herido por una flecha durante su campaña en el desierto de Libia y cuenta la leyenda que un sacerdote, enviado por su maestro Aristóteles, le salvo la vida tras limpiarle la herida con aloe procedente de Socotra. Tras este episodio Alejandro quiso conquistar Socotra que tenía abundantes cultivos de aloe. De esta forma dispondría de suficiente aloe para cuidar de los guerreros heridos en las batallas.

En Roma y siendo Nerón el emperador, en torno a 50 d.C., un médico naturalista Dioscórides viajó por todo el Oriente. Este médico conoció las propiedades del aloe y escribió un tratado de farmacología. En dicho tratado, incluyó muchas recetas para distintas enfermedades. Entre otras plantas, el aloe era una de sus plantas preferidas. Recomendaba el jugo de aloe para problemas estomacales e intestinales, problemas de encías, dolores articulares, prurito, insolación, acné, alopecia, etc.

En Asia, los primeros en utilizar el aloe como medicina fueron los chinos y los indios. En China como uso medicinal; en la India, en la medicina ayurvédica se utilizaba como tonificante, anti-térmico, vermífugo, para el asma, etc. El Suśruta Saṃhitā (siglo III o IV d.C.) es un texto sánscrito atribuido a Susruta, uno de los fundadores de la medicina ayurveda, tradicional de la India.